Un refresco lingüístico que va de gerundios

El gerundio es un tiempo verbal que utilizamos demasiado alegremente…

Por ejemplo, el gerundio no debe utilizarse cuando describimos una acción posterior a la que es aludida por el verbo principal…

Asistí a clase marchándome después a casa para seguir estudiando.
Asistí a clase y después me marché a casa para seguir estudiando.

Se votaron los asuntos del orden del día aprobándose el cuarto por unanimidad.
Se votaron los asuntos del orden del día y el cuarto se aprobó por unanimidad.

Podemos usar el gerundio cuando ambas acciones son prácticamente simultáneas; o cuando el gerundio indica “consecuencia”:

Me caí al suelo, dándome un golpe tremendo en la pierna.

El río se desbordó anegando el parque y el paseo.

Seguiremos hablando del gerundio. Tiene mucha miga…



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