Santiago de la Fuente nos cuenta cómo conoció a Delibes
Una mañana de marzo, creo recordar, los camiones de Mudanzas Gallego se dirigían al barrio 4 de Marzo. A la puerta del piso se amontonaban hileras de cajas repletas de […]
Una mañana de marzo, creo recordar, los camiones de Mudanzas Gallego se dirigían al barrio 4 de Marzo. A la puerta del piso se amontonaban hileras de cajas repletas de […]
Yo ya adoraba sus libros y a su persona cuando aterricé, recién licenciada, en la delegación de la Agencia EFE en Castilla y León, ubicada en la calle Santiago de
Aunque mi primer contacto con la obra de Delibes se produjo en el instituto, El príncipe destronado en 2.º de BUP y El camino en COU, el verdadero descubrimiento llegó
“Miguel Delibes, mi amigo”, por Ángel María de Pablos Tenía yo unos 10 años y mi padre era redactor jefe en “El Norte de Castilla”. Vivíamos en la tercera planta del
EN HOMENAJE A DELIBES Toda la familia, en general, éramos y somos devotos de Miguel Delibes. De hecho, aficionamos a nuestros hijos a la lectura a base de que leyeran
MI AMIGO MIGUEL DELIBES Era una mañana fría del invierno salmantino. Un servidor, entonces estudiante de Filología Románica, caminaba por la calle “la Rúa” camino de Anaya, cuando, al torcer
Sería a finales de los 80 o principios de los 90, poco antes de que el mini-cine Groucho cerrara sus puertas. Fui a ver la obra maestra de Roberto Rossellini
Sería el año 1982, el colegio que lleva su nombre en el barrio de la Victoria cumplía cinco años. Recuerdo que entró en nuestra clase junto con otras autoridades, nos
Concluía la década de los setenta y mis inquietudes adolescentes se diseminaban por el instituto de Bachillerato de Jávea (Alicante). Doña Pilar, profesora de Lengua y Literatura, se esforzaba por
Supe que existía un tal Delibes cuando era sólo un niño de diez años. Don Pedro, mi maestro de EGB, nos dijo que había una novela en la que una